Siempre es positivo conocer nuevas tierras, personas, costumbres. Abre la mente y aquilata el bagaje personal. Unas veces se vuelve más contento, otras menos, pero siempre más enriquecido, y siempre merece mucho la pena.
Aunque los viajes organizados cada vez me gustan menos, mejor eso que nada, y de éste último ha surgido el empeño de cambiar el operandus. Vamos a ver si sale. Pero esa es otra historia.
Queda abierto el espacio renovado en su aspecto como veís. Antes era una vista desde la ventanilla de un avión, pero este grabado surrealista me ha parecido más inspirado en nuestras andanzas turcas... je je.
Dejo alguna foto en espera de vuestras aportaciones para seguir charlando.
Besitos.
Maria Jesús.



